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Actividades académicas

 

Carrera pública magisterial peruana (2001-2011)

El Magíster Guillermo Sánchez Moreno acaba de escribir y está próximo a publicar un excelente y oportuno estudio con el mismo título que el rubro.

El autor comparte con los profesionales de la educación y con quienes se interesan por ellos, su “percepción de los retos que tiene el profesor en el Perú de hoy”. Da cuenta del proceso de elaboración de la legislación sobre la Carrera Pública Magisterial, aspira a que conozcamos sus aciertos y errores porque dice que nos “permitirá conocer lo que se pretendió hacer, lo que se hizo u omitió, y lo que no resultó, porque la vida también enseña y de ella todos tenemos que aprender”.

La estructura de la obra, que corresponde a una investigación teórico/descriptiva, le permite analizar correlativamente y con solvencia todas y cada una de las variables sobre el tema que aborda.

Algunas de las características que el autor pone de manifiesto en su texto son:

  • la imparcialidad con que actúa frente a los actores del largo proceso de formulación de la legislación sobre el magisterio en esos diez años que abarca la obra.
  • la entereza con la que expone su análisis, sabiendo los riesgos que corre de ser criticado por tratar en esta época un tema delicado y controversial pero necesario.
  • la mesura con la que se refiere a los aportes que han ido dando instituciones públicas y privadas, expertos y líderes políticos y gremiales, sin dar preferencia a ninguna de ellas ni prescindir de alguna.

Además, manifiesta conocimiento del país y trasluce optimismo y sensibilidad pues, según él, el Perú ha intentado mejorar la situación de sus maestros, a través de diseños de carreras que reconozcan la profesión docente y velen también por los derechos de los estudiantes, sean los que fueren y estén donde se encuentren: en la ribera de un río amazónico, en las alturas frígidas de una puna o en las quemantes arenas del desierto costeño, para que el servicio educativo público que reciban sea de calidad con equidad.

Cree y respeta a los maestros peruanos y manifiesta dialogicidad al afirmar que “dialogar con los maestros, construir puentes para entenderse entre educadores y sociedad, educadores y estudiantes y educadores y Ministerio de Educación”.

Igualmente demuestra justicia pues para él (…) necesitamos reconocer, entre todos, la inteligencia, creatividad, experiencia y compromiso de no pocos educadores así como la necesidad que tienen de una preparación continua para estar actualizados como profesionales de la educación. Esta tarea nos involucra a todos por ser exigencia de justicia social.

Encarna lo que pide/exige con un enfoque proactivo. Si bien cuestiona lo que estamos haciendo para desempeñarnos como educadores y profesores debido, en gran parte, a una gestión educativa central, regional, local, institucional o de aula que es producto de la inercia o de ocurrencias, ideas u opiniones que no se nutren del conocimiento de las necesidades actuales; nos exige “re-crear la educación y la escuela”.

Por último, permite ver su humanismo cuando afirma que (…) el mejor profesor sería entonces quien tenga una actitud de aprender y diferenciar, que sea capaz de dudar, que sea curioso, imaginativo y capaz de aprender para ayudar a sus alumnos a aprender a criticar, imaginar, innovar, arriesgar, trabajar en equipo y compartir, a buscar y seleccionar información y cotejarla con la realidad, a actuar en incertidumbre y saber escuchar, a expresarse y admirar, a manejar la tecnología, el ocio, el tiempo y, sobre todo, a estar dispuesto a ayudar al otro a ser humano.

Guillermo Sánchez Moreno precisa en dos párrafos lo que ha pretendido al escribir este libro y que al mismo tiempo  muestran su compromiso con la educación pública peruana:

Necesitamos recoger las ideas, propuestas y realizaciones a medida que las vamos construyendo, registrando sus dificultades y logros, para dar cuenta de ellas a quienes están convencidos que una educación pública peruana de calidad sigue siendo posible y que a ella tienen derecho, como ciudadanos y ciudadanas, todos los niños y niñas, adolescentes y adultos del Perú, independientemente de su etnia, cultura, lengua, religión, costumbres, ubicación geográfica y situación social o económica. Sistematizarlas para analizarlas y aprender de ellas nos economiza tiempo y recursos y facilita la formulación de ideas, opiniones y propuestas creando nuevas posibilidades, que parten desde donde se llegó.

Comprometidos todos en este empeño nacional —sea cual fuere nuestra edad, opción política o religiosa y nuestra condición social y económica— construiremos calidad y equidad educativa y el Perú será una nación y un país viable en el futuro. Esto está en nuestras manos porque, parafraseando a Basadre y también a Vallejo, el Perú sigue siendo una posibilidad en la que todavía hay mucho que hacer.

Lima, marzo de 2015